CAPÍTULO 2: LA LUCHA CONTRA EL NEO-COLONIALISMO

Posted by SOCIALISMO REVOLUCIONARIO On sábado, 23 de agosto de 2008 0 comentarios

Incluso durante el boom mundial de 1950-75 la revolución permanente funcionó, pero no en una forma clásica. En una serie completa de países, China, Vietnam y Cuba, la sociedad enfrentó un impasse sobre las bases del latifundismo y el capitalismo. Por una parte, la clase obrera era débil o restringida por una falsa dirección, generalmente los estalinistas. Cuando por ejemplo el ejército rojo de Mao Zedong entró en las ciudades, ellos encontraron un vacío. No había manera de avanzar sobre las bases del latifundismo y el capitalismo. Esto se había agudizado por la situación que siguió a la derrota de la revolución china de 1925-27, que había dado lugar a la desmembración completa de China, a su división entre varios jefes militares, y a la intervención del imperialismo.


Mao Zedong se equilibró entre diversos s sectores de la sociedad, los campesinos, la clase obrera, y sectores de los capitalistas; y gradualmente expropió el latifundismo y capitalismo. La tierra fue nacionalizada y se asumió el control de la mayor parte de la industria. Pero la democracia obrera como en 1917 en Rusia no existió. Por el contrario desde el principio un estado obrero deformado fue establecido.


Así las líneas principales de la teoría de la revolución permanente de Trotsky fueron corroboradas aquí, aunque en una forma caricaturizada. Es verdad que el papel consciente de la clase obrera como líder de la revolución era un ingrediente vital de la teoría de Trotsky y esto estaba ausente en China y en la revolución cubana. Sin embargo, una revolución social había sido realizada, la eliminación del latifundismo y del capitalismo había ocurrido, pero sin la clase obrera desempeñando directamente el rol de dirección. Esto fue solamente posible debido a la peculiar relación de fuerzas mundiales dentro de China e internacionalmente. Una élite bonapartista que se basaba sobre un ejército campesino fue capaz de balancearse entre las clases y dirigir una revolución social. Sin embargo, lo que emergió fue un estado obrero deformado; más que un estado en el cual la clase obrera y el campesinado pobre ejercieran control directo en el manejo de la industria y la sociedad a través de soviets o consejos elegidos democráticamente.


En Cuba la revolución se convirtió en una forma algo diferente con el apoyo popular masivo para el gobierno de Fidel Castro y Che Guevara. Sin embargo, incluso aquí no había la democracia obrera de la revolución rusa y, por lo tanto, inevitablemente, casi del principio, una capa burocrática se comenzó a cristalizar, comenzando a concentrar el poder en sus propias manos.

Una situación similar siguió a la victoria de la revolución vietnamita, cuya fuerza principal no era la clase obrera urbana organizada sino el campesinado, la mayoría de la población. La guerra de guerrillas conducida por el Frente Nacional de Liberación fue capaz de derrotar la potencia militar más poderosa del mundo, que representó una victoria para la gente no sólo de Vietnam sino también del mundo neocolonial. Pero, debido a las fuerzas de clase implicadas, el régimen que emergió de la revolución vietnamita, basado sobre el campesinado y con limitaciones nacionalistas, no podía ser un estado obrero sano.


Sin una comprensión de la teoría de la revolución permanente de Trotsky, de su método de análisis, los marxistas hoy estarían totalmente perdidos para entender cómo los eventos se han desarrollado en el período post-1945 en el mundo subdesarrollado. Pero no es suficiente simplemente repetir las fórmulas de Trotsky, aplicadas a la revolución rusa. También necesitamos reconocer los cambios en la situación objetiva que se han desarrollado desde entonces. Una nueva situación ahora se ha abierto después del colapso del estalinismo. Es posible ahora que las ideas clásicas de la revolución permanente, con la clase obrera desempeñando el papel principal, se puedan materializar. La situación catastrófica en el mundo neocolonial es demostrada, por ejemplo, por la situación en Venezuela, Ecuador y Bolivia en América latina. En Venezuela un oficial de ejército de la clase media, Hugo Chávez, ha sido empujado a introducir medidas radicales, con una fraseología cada vez más radical. Hasta dónde llegará Chávez depende de un número de factores, especialmente de la situación económica mundial y los efectos sociales en Venezuela y a través de América latina


¿Podrá Chávez seguir el camino tomado por Castro hace 41 años y romper con el latifundismo y capitalismo? Esto es una cuestión abierta con la ausencia de un régimen estalinista poderoso en Rusia, que actuaba como depósito de ayuda y como modelo para los estados obreros deformados; que se desarrollaron en el mundo neocolonial. Por una parte, la clase obrera esta frenada por una insuficiente conciencia de la realidad objetiva de sociedades como Venezuela, o está en una camisa de fuerza proporcionada por ex-partidos de trabajadores que se han pasado al mercado. Tomará tiempo y experiencia para que la clase obrera vuelva a reorganizar sus fuerzas y alcance una comprensión completa de la situación que enfrentan. Pero está claro que la teoría de la revolución permanente de Trotsky ofrece una herramienta vital para entender la situación y rearmar políticamente a la clase obrera en estas sociedades.

0 comentarios to CAPÍTULO 2: LA LUCHA CONTRA EL NEO-COLONIALISMO

Advertisement